Mi Huerto

Muy buenos días Lectores! les cuento que soy Bernardita Herrera,  una de las primeras blogueras que comenzó a escribir en Huerto de Urbano. Por tener muy poco tiempo luego de aproximadamente un año, tuve que abandonarlo.  Pero ahora estoy muy feliz de estar de vuelta.
Todos los posts que he escrito, y los que haré en un futuro los escribiré en base a mi experiencia personal sobre huertos.
Hace un año aprox. que decidimos con mi marido cambiarnos de ciudad, nos mudamos de Santiago a Viña del Mar, en Chile. Acá todo es muy distinto, partiendo por la humedad, ya que al ser una zona costera hace que las temperaturas, apaciguadas por la acción del mar, sean más agradables; es muy difícil tener temperaturas bajo cero o sobre 30 grados Celcius. Esto ayuda bastante a mantener un huerto, ya que no hay muchas heladas que lo afecten.

Vivimos en una casa, el lugar perfecto para tener un huerto!
Decidimos armar un gran cajón y llenarlo con el compost que hemos estado haciendo también con nuestros propios desechos.
Decidí comprar las semillas que venden en las ferias libres, que me han funcionado maravillosamente. También he aprovechado algunas verduras para brotarlas de nuevo, por ejemplo:  cebollas, ajos y jengibre; lo que permite plantarlo directamente a la tierra.

También en el caso de los tomates, en Chile hay unos tomates muy ricos que aparecen en primavera y duran hasta el verano, que se llaman “Tomates de Limache”, ya que de ahí vienen. Cuando probé unos que estaban muy buenos, les saqué las semillas, las puse a secar, y el resultado es que tengo hoy unas tremendas matas de tomate.

Lo mismo hice con los tomates pomarola. Y mi mamá me acaba de regalar unas semillas de rúcula y salvia que ya están empezando a crecer.

Luego, cuando por el calor brotó el jengibre decidí plantarlo y ya esta creciendo. Además de tomates, cebollas, jengibre, ajo, tengo manzanilla, pimentones, albahacas, romero, tomillo, orégano, mentas, hierba buena, lechugas, cilantro y ciboulette. Estos dos últimos darán semillas próximamente, que plantaré el próximo año.

Debo decir que ha sido todo un reto y una tremenda emoción ver día a día los avances, le pusimos un riego automático, lo que me ha ayudado bastante para controlar la cantidad de agua.

Como prefiero que todo sea orgánico, utilizo como fertilizante natural los desechos del café que tomamos cada mañana, lo que me ha funcionado espectacular.

Y definitivamente el problema más grande que he tenido son los indeseados caracoles. Es por esto que recurrí a mi mamá, quien sabe muchísimo de plantas y jardines y me recomendó nada menos que cerveza.

Sí, lo que escucharon CERVEZA. Resulta que los caracoles aman la cerveza, por lo que, entre plantas, hice un orificio más o menos profundo, justo para que entrara una botella plástica de bebida o de aceite (a la que se le debe cortar la parte angosta), o algo que puedan reutilizar, llenándolo hasta la mitad con cerveza. Al día siguiente no lo podrán creer….con esta técnica probablemente se les disminuirá o acabará el problema de los caracoles!
Pero si eres amante de la cerveza y no la quieres desperdiciar, es decir, prefieres tomarla que dárselas a los caracoles, tengo otro dato muy bueno: cáscaras de huevo.

Efectivamente, la cáscaras de huevo molida y colocada en forma circular alrededor de la planta, evita que el caracol traspase, lo que me ha funcionado de maravillas. Por lo demás también es un muy buen fertilizante natural.

Por esto los invito a armar su huerta, yo antes tenía sólo maceteros con plantas, ya que vivía en un pequeño departamento, pero hoy debo decir que la experiencia es diferente.
Tengo la posibilidad de cultivar verduras más grandes y profundas que antes, lo que me ha permitido comer de mis propias siembras  y cosechas, lo que a mi parecer no tiene precio!

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