La Huerta Gandaya: Planificación del Huerto

Lombardas, Huerto de UrbanoYa hemos llegado a mediados de febrero y la huerta, todavía, avanza a ritmo lento. Aunque las horas de luz ya empiezan a alargarse, las plantas aún se resienten del frío y del poco sol y van poquito a poco creciendo.

Además este enero y lo que llevamos de febrero está siendo muy lluvioso, por lo que hay muchos días que no se puede bajar al huerto, tanto por la lluvia como por sus efectos sobre la tierra: demasiado húmeda y cargada para trabajar con ella.

grajuela - Huerto de Urbano

Aún así, cuando el tiempo lo permite hay que aprovechar: y lo que toca ahora es la preparación del terreno. Por eso, en este post vamos a hablar un poco de uno de los pilares de un huerto ecológico: la tierra y su preparación, ya que, por ser un suelo vivo, presenta una gran actividad biológica (fruto de la cantidad de microorganismos que lo habitan) que debemos mantener y cuidar.

Utilizando un tecnicismo, hablar del suelo es hablar del edafón (elemento que comprende la totalidad de los organismos del suelo, tanto flora y fauna en su forma macro y microorganismos). Y el cuidado del terreno es básico para mantener la fertilidad de nuestro huerto.

Por eso, un buen abonado es básico para obtener una buena producción y disfrutar de una huerta saludable. Pero del estiércol ya hemos hablado en otras ocasiones, por lo que no profundizaremos sobre este tema hoy.

Habas - Huerto de Urbano

También es muy importante la preparación del terreno, pues para labrar el huerto tenemos que tener en cuenta el estado del mismo. El mejor momento para trabajar el suelo es cuando este se encuentra en su punto de sazón, es decir, cuando no está ni muy húmedo ni muy seco.

Otro punto a tener en cuenta es no modificar los perfiles del suelo. Hay que evitar el volteo o la mezcla de horizontes. Muchos hortelanos, cuando labran, voltean la tierra, sacando la que está más profunda y dejándola a ras. Si tenemos en cuenta que en los cinco primeros centímetros de la tierra es donde se encuentra la mayoría de los microorganismo que proporcionan la fertilidad al suelo, deberíamos ser muy cuidados con esta capa del terreno, para no dañar la vida que se encuentra en ella y que tanto favorecen nuestra huerta.

Una buena herramienta para trabajar el terreno sin que esta capa superficial sufra, es la horca o la horca de doble mango, que permite romper la tierra sin voltearla, con lo que dañaremos menos nuestra fauna, en especial esas queridas lombrices que tanto hacen por nosotros.

Horcas - Huerto de Urbano

Y los días de lluvia… ¿no se hace nada? Claro que sí. Es tiempo de planificación. Es tiempo de calcular las especies que vamos a plantar, cuántas plantaremos y en qué lugar de la huerta las vamos a colocar. Si tenemos mucho terreno no hay problema, pero si nuestra huerta es pequeña y la queremos aprovechar, hay que hacer muchos cálculos para poner cada planta en su lugar.

Lo principal es no poner las mismas plantas en el lugar donde se plantaron el año pasado. Es decir, si en un trozo de la huerta plantamos patatas, el año siguiente no pondremos patatas en ese mismo lugar. Y si podemos, tampoco deberíamos plantar especies de la misma familia. En este caso no plantaríamos otras solanáceas, como el tomate, el pimiento o la berenjena.

Zanahoria - Huerto de Urbano

Si tenemos la posibilidad, tampoco deberíamos plantar especies que obtengan sus nutrientes del mismo estrato del suelo. Es decir, no plantar cultivos con la misma profundidad de raíces en el mismo lugar. Si plantamos, por ejemplo, berenjenas en un sitio (plantas con raíces muy profundas, de más de 120 cm), el año siguiente no plantaremos especies que también tengan raíces muy profundas (como la calabaza o el tomate), pues se agotarán los nutrientes de la capa del suelo más profunda. Lo ideal sería plantar, por ejemplo, lechugas o maíz, con unas raíces menos profundas que extraerán su alimento de una capa diferente del suelo, por lo que no agotaremos su fertilidad.

Para finalizar por hoy, un último consejo sobre la rotación de cultivos. Si nos lo podemos permitir, no deberíamos plantar en el mismo sitio cultivos de los que se aproveche la misma parte. Esto significa que si en un trozo de la huerta hemos plantado lechugas, de las que se comen las hojas, el año siguiente deberíamos evitar plantar en ese lugar otras plantas de las que utilicemos las hojas, como la acelga. Lo ideal sería plantar algo de lo que aprovechemos la raíz o los frutos.

lechugas- Huerto de Urbano

Pero claro, esto es la teoría. En la práctica resulta mucho más difícil hacer y cumplir con una buena planificación. A continuación les dejo un link de qué plantar en primavera http://www.huertodeurbano.com/consejos-mr-urbano/que-plantar-en-primavera/

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