De nuestro Huerto al mundo (Parte I)

Semillas Huerto Escolar“Si cada hombre hiciera lo que puede sobre su pequeño palmo de tierra, ¡qué maravilloso sería este mundo!”

– Anton Chejov-

Está bien profe, es terrible, pero ¿qué puede hacer uno? –me contesta la alumna con una resignación que no me quiero acostumbrar a ver en los jóvenes de su edad.

Terminando las últimas faenas de la temporada, ya bien entrados en nuestro otoño patagónico, mientras cosechamos las semillas de unos grandes girasoles secos, surgen espontáneamente de parte de los alumnos los más diversos temas de conversación. Es curioso cómo, al realizar alguna actividad a la par con ellos, de alguna manera “bajan la guardia” y se muestran mucho más abiertos a compartir; opinan y escuchan con una actitud completamente distinta. Muchachos que difícilmente se quitaban los audífonos con música en la sala de clases, hoy escuchan con toda atención mientras realizamos esta sencilla tarea, seleccionando las mejores semillas para las siembras de la próxima temporada.

Y surgen conversaciones muy interesantes. Por algún motivo en esta ocasión derivamos en la crisis social de Siria y las terribles consecuencias que ha tenido la guerra y que llegan hasta nosotros a través de los medios de comunicación. Todos concordamos en lo cruda que puede ser esa lejana realidad, pero antes de poder indagar en algunas de las posibles causas, una de las alumnas interrumpe de pronto sin esperar realmente una respuesta y queriendo cerrar la conversación nos dice:

-Ya pero qué puede hacer uno solo contra todo eso.

huerto escolar

 

No es primera vez que escucho ese comentario resignado. Un poco a la rápida les cuento la historia de Rosa Parks, la mujer de raza negra que en el año 1955 se negó a ceder su asiento reservado solo “para blancos” en un bus del transporte público de Alabama, generando así una serie de huelgas y un efecto dominó que terminó gatillando el movimiento por los derechos civiles en EEUU.

Una acción individual con consecuencias insospechadas. Lo pensaron por un momento, mientras seguían separando las semillas.

-¡Ya pero en Siria hay guerra! –dijo otra compañera.

-Si sé –le respondí – pero de todas formas algo se puede hacer. Aunque no lo crean acá en el huerto estamos aportando indirectamente a mitigar una de las posibles causas de la guerra en Siria.

Diez ojos incrédulos se levantaron de golpe.

-¿Qué cosa? –me preguntaron.

-Compost.

-¿Qué??

-Compostando pues.

-¿Qué tiene que ver el compost con Siria??

-Bastante, según algunos estudios –les insistí -¿no se les ocurre cómo?

En nuestra próxima entrada daremos respuesta a esta pregunta y veremos cómo el principio permacultural de “No producir basura”, de manera insospechada, nos puede ayudar con un problema de alcance global.

Post Relacionados:

This entry was posted in Consejos Mr. Urbano. Bookmark the permalink.

3 Responses to De nuestro Huerto al mundo (Parte I)

  1. maria says:

    Hola, felicitaciones por su blog, queria pedir permiso para compartir algún artículo en mi blog, por supuesto colocando la fuente el link, de su blog, me doy cuenta que es muy importante ayudar a las personas se informen sobre estos temas, espero su respuesta, un saludo y muchas gracias.

  2. Si deseamos, simplemente, un futuro… Pasa por producir la menos basura posible y la que se genera reciclarla. Si cada una hiciéramos lo que está en nuestras manos, el mundo sería un lugar mucho mejor para vivir. Gracias por el blog.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

*